NECESIDADES PERCEPTIVAS EN EL DEPORTE

NECESIDADES PERCEPTIVAS EN EL DEPORTE

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Por:Yair Navarrete
Entrenador de Fútbol Americano Femenil 

El concepto de percepción engloba varios significados. De acuerdo con la fisiología, la percepción no es más que el procesamiento en la corteza cerebral de los estímulos recibidos desde el exterior por los órganos de los sentidos. Para la psicología, es el proceso cognitivo de la conciencia que consiste en el reconocimiento, interpretación y significación para la elaboración de juicios en torno a las sensaciones obtenidas del ambiente físico y social, en el que intervienen otros procesos psíquicos como el aprendizaje, la memoria y la simbolización (Vargas Melgarejo, 1994). Por otro lado, para Mayoral (1982) la percepción es el proceso integrador del que se distinguen fases temporales, ésta sigue a la sensación y origina formas mentales en el cerebro que suponen las representaciones internas del mundo exterior para hacer posible el conocimiento.

NECESIDADES PERCEPTIVAS

No obstante, alrededor del concepto de la percepción gira el problema de delimitar a lo que nosotros conocemos como percepción de la sensación. Anteriormente, se creía que las sensaciones eran experiencias básicas, provocadas por estímulos simples y relacionadas con la actividad de los receptores sensoriales (Cárdenas Vélez, 2000). Para algunos autores como Forgus (1979) y Mayoral  (1982) la sensación es la recepción de la información que ofrece el medio a través de los sentidos y representa la etapa por la cual el sujeto capta la energía física a través de los distintos órganos sensoriales. Resulta entonces, que entre la sensación y la percepción existe una línea muy delgada, pues ambos implican los mismos procesos, mientras que cada cual obtiene resultados diferentes.

Si quisiéramos, por ejemplo, extrapolar la percepción a las ciencias sociales, encontraríamos que reúne un sinfín de ideas de cosmovisión, valores y prácticas sociales, creencias, roles y religión que terminan por traslapar los conceptos de las disciplinas científicas con la visión que tiene el sujeto de su entorno, la cual se basa también en su propia interacción con el mismo y las sensaciones que pudiera llegar a experimentar. Para Pinillos (1981) la cualidad de cada sensación depende del tipo de receptor o nervio sensorial que se excita y no de la clase de energía estimular, y Roca (1991) menciona que la sensación describe la condicionalidad reactiva en función de la historia individual de estimulación.

Es entonces correcto, concluir que la percepción es el logro de las sensaciones, y que la diferencia entre el acto de sentir y percibir es que éste último supone una participación activa del sujeto que trasciende a la mera recepción del estímulo. Supone una secuencia de acontecimientos que se inicia con la energía física o estimulo que activa receptores sensoriales. Llegado al punto de tener la señal en el cerebro, la percepción se convierte en un acto personal que trasciende la estricta sensorialidad y es intrínsecamente subjetivo y humano. El acto perceptivo termina con la respuesta del sujeto al estímulo (Cárdenas Vélez, 2000).

Los deportistas a menudo se encuentran expuestos a estimulaciones de diferentes tipos, y la eficiencia de su reacción ante dichos estímulos dependerá de su capacidad para analizar sensaciones experimentadas y producir la actividad de respuesta perceptiva adecuada. Para ello, necesitan desarrollar al máximo sus capacidades sensoriales y tener control interoceptivo, exteroceptivo y propioceptivo (Cárdenas Vélez, 2000).

Estas últimas se encuentran dentro de las necesidades generales de los deportistas. Las capacidades propioceptivas informan sobre los músculos, tendones, ligamentos, huesos o articulaciones. Son receptores que informan el estado de tensión de un músculo, la posición de miembros en el espacio o la postura corporal. Por su parte, las capacidades interoceptivas informan sobre el estado en que se encuentran las vísceras, por lo que su relación con la motricidad es nula. Finalmente, las exteroceptivas, reciben la información del mundo exterior y se divide en cutánea visual y auditiva.

Por otro lado, los deportistas también deben cumplir con necesidades específicas, mismas que se componen de metas, terreno de juego, móvil o balón, compañeros de equipo y adversarios, es decir, elementos que reúne propiedades que ofrecen información al sujeto de cómo deben actuar para conseguir los objetivos específicos del juego. De la recepción de la información y su procesamiento dependerá que la conducta de juego a seguir sea la adecuada. 

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