La importancia de la piel y las fascias en el movimiento

La importancia de la piel y las fascias en el movimiento

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La piel es el órgano vital más grande del cuerpo, cubre toda la superficie corporal y presenta diferentes grosores en diversas regiones del cuerpo. A su vez, posee diferentes grados de sensibilidad de acuerdo con la distribución topográfica y densidad de los receptores cutáneos; en promedio, un centímetro cuadrado de piel posee cuatro metros de nervios, un metro de vasos y cinco mil órganos sensitivos, incluyendo las terminaciones nerviosas libres que transmiten el dolor.

Está formada por tres capas, la epidermis, la dermis y la hipodermis. La dermis es más gruesa que la epidermis, aproximadamente de 10 a 30 veces y en ella se encuentran los vasos arteriales, venosos y linfáticos, los nervios, los músculos erectores del pelo y los folículos pilocebáceosapocrinos, así como las glándulas ecrinas.

En la piel hay mecanoreceptores denominados corpúsculos de Pacini que se localizan en la dermis profunda o grasa subcutánea y que reaccionan a cambios mecánicos rápidos, los corpúsculos de Meissner, ubicados en la dermis en las regiones palmo-palmares captan la sensibilidad táctil fina; corpúsculo de Ruffini, localizados en la dermis y en las articulaciones, se activan por las deformaciones mecánicas; el corpúsculo táctil de Merkel es abundante, es abundante en regiones de alta capacidad de percepción táctil, esta alta sensibilidad cutánea permite comprender la gran aferencia sensorial con la que se puede influir al sistema nervioso central a través de la estimulación de la piel.

Las Fascias

Las Fascias

Las fascias son una serie de ininterrumpida de tejidos conectivos resistentes pero retráctiles que se encuentran desde la cabeza a los pies y desde el exterior al interior del cuerpo, un tejido continuo que envuelve todo el organismo y todas las estructuras en él contenidas. Los estudios anatómicos e histológicos han comprobado que las fascias se encuentran en todas las regiones del cuerpo y que a su vez están formadas por diferentes capas, de dirección oblicua, transversal o circular por lo que el
aspecto general de las fascias es de espiral.

El sistema fascial superficial está formado por una red que se extiende desde el plano subdérmico hasta la fascia muscular. Se compone de numerosas membranas horizontales, muy finas, separadas por cantidades variables de grasa y conectadas entre sí a través de los septos fibrosos del recorrido vertical u oblicuo. En su recorrido profundo, la fascia superficial, de modo similar, se conecta con el sistema miofascial, formando junto con este una unidad funcional.

La fascia profunda está constituida por un material más fuerte y denso que el que constituye la fascia superficial. Su grosor y densidad dependen de su ubicación y la función específica que desempeña. A medida que aumenta la exigencia de las necesidades mecánicas se densifica la estructura del colágeno, su principal componente. Basándose en la densidad del tejido colágeno, la fascia se puede dividir según su función, en el tejido de unión, de revestimiento, de sostén y de transmisión.

El sistema fascial profundo soporta, rodea y asegura la estructura e integridad de los sistemas musculares, visceral, articular, óseo, nervioso y vascular. La fascia profunda cubre las áreas corporales como su fueran enormes envolturas, protegiéndolas y dándoles forma.

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La importancia de la piel y las fascias en el movimiento 1

Eduardo Jaime Vázquez

Gimnasta retirado, preparador físico, fisioterapeuta, codirector de AFID (atención fisioterapeuta deportiva)